hemos perdido el arte de la dictación. los grandes pensadores no pasaban su tiempo encorvados sobre tabletas escribiendo. no, dictaban, embelesados, en un estado de flujo, caminando, con los ojos mirando hacia las estrellas o hacia las palmas de sus manos, gesticulando, inquietos, hablando los grandes textos a la existencia mientras sus humildes escribas anotaban. san agustín dictaba a múltiples escribas a la vez. john milton dictó todo el paraíso perdido después de quedarse ciego. gran escritura es gran pensamiento es gran oratoria. no podemos tener una edad dorada de la escritura hasta que volvamos a la división entre pensador y escriba.
(por eso tengo confianza en la IA de voz, la máquina será mi escriba)
200