El obituario del NYTimes para Daniel Walker Howe no menciona su gran libro temprano, La cultura política de los whigs americanos. El legado whig es, sin duda, más relevante que nunca en esta presidencia neo-jacksoniana. Entre los temas clave del libro: Howe argumentó que el whiggismo americano era una cosmovisión coherente y optimista de la clase media que vinculaba la reforma moral, el desarrollo económico y la unidad nacional, en lugar de ser una mera coalición anti-jacksoniana. Un tema central es "mejora", que significa tanto la autodisciplina moral personal como el amplio desarrollo económico nacional. Los whigs defendían un ethos emprendedor: apoyo al comercio, mejoras internas, aranceles protectores y un banco nacional como herramientas para una movilidad ordenada y ascendente en una economía capitalista moderna. Los whigs valoraban el carácter, la educación y la moderación en el liderazgo. Desconfiaban de la democracia de masas desatada de la disciplina moral y preferían una política liderada por élites socialmente responsables—abogados, clérigos, educadores—que pudieran guiar la opinión pública en lugar de simplemente reflejarla. La crítica whig al jacksonianismo se centraba en el miedo al abuso de poder ejecutivo, la demagogia y la erosión de los controles institucionales. Las apelaciones jacksonianas a la voluntad popular eran vistas como moralmente corrosivas y políticamente desestabilizadoras.