Es importante no pensar en las estafas como algo de lo que solo las personas mayores y no expertas en tecnología caen. A todos les sucede, con frecuencia, e incluso pueden estar personalizadas. Recientemente también tuve un intento de estafa personalizado para mí. Creo que el mejor enfoque es nunca compartir tus datos o tu pantalla con alguien que no conozcas en la vida real. Es mejor confiar en principios simples que confiar en tu propia capacidad para discernir cada caso.