La IA está forzando una reevaluación muy necesaria de nuestro sistema educativo.  Si las máquinas pueden responder la mayoría de las preguntas, ¿por qué seguimos recompensando el recuerdo de conocimientos en lugar de la curiosidad? Nuestro sistema educativo se centra demasiado en saber respuestas. El mundo real recompensa hacer buenas preguntas. Hay una gran oportunidad para productos bien diseñados que ofrezcan respuestas fundamentadas; una experiencia de usuario fluida y realista que haga que aprender se sienta como una exploración.