Cada vez que la izquierda dice "oye, seamos amigos ahora (que me han pillado), bajarle el tono, reconocer que ambos cometimos errores", la derecha cae en la trampa. El balón es arrancado y la derecha vuelve a ser tirada y baja sus defensas mientras la izquierda empieza a dispararles. El partido de la Izquierda y los medios y tácticas que emplean deben ser desmantelados y nerfeados, o perderemos para siempre.