Cada vez escucho más ejemplos a mi alrededor: A los 25-30 años, fui a trabajar a Singapur y, debido al alto tipo de cambio del dólar singapurense y a vivir en Malasia (yendo y viniendo), me atreví a pedir un préstamo para comprar un coche de lujo y una casa. Mientras lo compres, los gastos se fijarán allí, y no te atrevas a parar; si te despiden de repente, puede que se acabe. Esta unión puede durar la mitad de la vida.