Acabo de hablar con un emprendedor que está construyendo una comunidad regenerativa de 330 viviendas en 130 hectáreas en el Algarve portugués. Granjas ecológicas, institutos de bienestar, escuelas, centros médicos y todas las demás comodidades necesarias para una comunidad multigeneracional que busca propósito, ritmo más lento y conexión con la tierra. Luego quiere Italia, con Abruzos, Toscana o Umbría en su radar. Mínimo 100 hectáreas, mismo modelo. Los gobiernos locales apoyan muchísimo porque no están construyendo resorts comerciales de lujo, sino transformando zonas rurales despobladas en comunidades nuevas reales. ¿Recuerdas cuando dije que 2026 es el año de dar una nueva vida a las aldeas abandonadas de Europa?