El mercado laboral estadounidense está débil. Solo se crearon 50.000 empleos en diciembre, con las nóminas privadas aportando solo 37.000, mientras que se perdieron otros 8.000 empleos en la manufactura. La tasa de desempleo U-6, más precisa, aunque aún subestimada, es del 8,4%, y la inflación infradeclarada sigue erosionando los salarios.