La única solución a la crisis de asequibilidad de la vivienda son los precios de la vivienda más bajos. Pero Trump quiere evitar que bajen los precios de la vivienda utilizando al gobierno para desviar más crédito hacia el mercado hipotecario. Eso permite que los compradores se estiraran para pagar de más por las viviendas, agravando el problema.