La locura de un año determinado está dictada por la magnitud extraña del primer evento global. Por ejemplo, un ejecutivo japonés enviándose a sí mismo en una caja el 2 de enero de 2020 o un hombre-oso tomando el control del Capitolio de EE.UU. el 6 de enero de 2020. Si los primeros 10 días del 23 son tranquilos, todo irá bien.