Como residente de Minnesota y obispo de la Diócesis de Winona-Rochester, mi corazón se rompe por la situación en mi estado natal. Violencia, represalias, amenazas, protestas, profunda desconfianza entre unos y otros, agitación política, miedo—todo ello girando todo el tiempo. ¿Puedo hacer una modesta propuesta para salir de este estado insoportable de cosas? La Administración Trump y ICE deberían limitarse, al menos por el momento, a detener a las personas indocumentadas que han cometido delitos graves. Los líderes políticos deberían dejar de avivar el resentimiento contra los oficiales que están tratando de hacer cumplir las leyes del país. Y los manifestantes deberían cesar de interferir con el trabajo de ICE. Y todos, de todos los lados, deben dejar de gritarse unos a otros y demonizar a sus oponentes. Donde estamos ahora es insostenible. Hay una salida.