Lo que arruina a los traders no es el mercado, sino tres demonios internos: Adicción a las expectativas: querer aprovechar cada movimiento, y si se pierde, se siente ansiedad. Pero el mercado no te dará oportunidades solo porque te esfuerces. Venganza emocional: después de una pérdida, se quiere recuperar rápidamente; las operaciones realizadas en esos momentos son, en un 90%, el comienzo de una pesadilla. Confianza ilusoria: apenas se gana un poco, se cree que se entiende el mercado. El coraje en el trading es: poder estar en posición de no operar cuando es necesario, reconocer los errores cuando se cometen; poder esperar cuando es necesario, sin dejarse influir por los demás.