La autonegociación es un camino rápido hacia la mediocridad. En el momento en que comienzas a negociar contigo mismo, el resultado ya está comprometido. ¿No te sientes con ganas hoy? Quizás lo compensaré mañana. Un pequeño descanso no hará daño, ¿verdad? La grandeza no está impulsada por las emociones. Está impulsada por un contrato que te niegas a renegociar.