El tipo tenía una forma tratable de cáncer que en realidad tenía varias modalidades de tratamiento y una tasa de supervivencia del 100% si se detectaba a tiempo. En su lugar, tomó ivermectina y Fenbendazol, otro desparasitante, y se volvió metastásico. Era un racista virulento y antisemita, lo que arruinó su legado.