Esta noche, en la cena familiar, mi hijo de 3 años preguntó: “Papá, ¿cómo podemos ayudar a ICE? ¿Qué podemos hacer para asegurarnos de que todos los no estadounidenses sean enviados de vuelta a sus verdaderos hogares? Solo queremos nuestro país de vuelta.” Fue poderoso. La mente simple de un niño puede ser profunda. Las deportaciones son para ellos.