Tienes que ser el Dios de tu propia vida tienes que ser la máxima autoridad, la que más te importa, la voluntad a la que todo sirve, la gloria por la que estás luchando, la fe que estás defendiendo. No tomarás tu momento en serio de otra manera.
Los héroes griegos desafiaban regularmente a los propios dioses por su propio beneficio.
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