Se estima que entre el 25% y el 40% de todos los presupuestos gubernamentales locales, estatales y federales (11 billones de dólares) se gasta a través de proveedores, contratistas o subvenciones directas a organizaciones. ¿Qué pasaría si 3 billones de dólares son fraude y desperdicio no contabilizado? El desempleo podría ser de 10 a 20 millones de personas.