Mi arte hoy lucha una batalla en las redes sociales donde tengo unos pocos segundos para importar. Si pierdo esa ventana, es el olvido algorítmico o el desprecio como un desperdicio de IA. No porque lo sea, sino porque nadie se preocupa por detenerse a mirar de cerca ya. Un vistazo a la crisis de significado del siglo XXII.