Como un nuevo inmigrante en Estados Unidos que ha seguido el proceso legal, y como un trabajador tecnológico que se conforma con la rutina, no puedo entender cómo los "progresistas" estadounidenses, para defender a los inmigrantes ilegales de Somalia, pueden abandonar a sus propios tres hijos y sacrificar su vida sin dudarlo. La brillantez de su nobleza casi logra sacar a relucir el "pequeño" que se oculta bajo mi abrigo de plumas.