En lo que respecta a la conservación del arte y la práctica archivística, la buena noticia es que el arte creado para y por humanos puede ser irrelevante en el próximo siglo. Incluso pensar que seremos de interés antropológico para futuras inteligencias de máquina (o cualquier otra forma de inteligencia no humana) es antropocéntrico. Así que continuaré realizando prácticas de conservación preventiva en obras de arte, apostando por una realidad en la que alguna forma de inteligencia se preocupe, pero eso no significa que yo esté personalmente seguro de que ese será el caso.